1 de noviembre de 19

Llamados A La Libertad

G‡latas 5:1-26

 

En los estudios que hemos hecho hasta la fecha en este libro de G‡latas, Pablo ha sido un poco alterado, y muy serio.

 

Es que unos han venido con distracciones poderosas, que posiblemente pudieron dejar la fe de algunos en el naufrago.

 

Y llegando a este capitulo cinco, tiene que empezar a concluir su caso.

 

1) Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estŽis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

 

Hemos recibido una gran libertad, que vino directamente de Cristo, por el poder de su muerte, y de su resurrecci—n.  Y toca  a nosotros, estar firmes en esa libertad, sabiendo que el diablo siempre est‡ tirando tropiezos en frente de nosotros.

 

ŔPero de quŽ estamos ahora tan libres?  pausa  Antes que nada estamos libres del pacto antiguo, que en su tiempo era un pacto de la gracia, pero ahora con la llegada de Cristo, sus tipos y sombras son obsoletos, abrogados para jam‡s estar reinstituidos.

 

Y tambiŽn estamos libres de toda forma de regla humana que los hombres pueden imponer con sus tradiciones, como Cristo ense–abaÉ

 

Marcos 7:9 Les dec’a tambiŽn: Bien invalid‡is el

mandamiento de Dios para guardar vuestra tradici—n.

 

Y finalmente, por la sangre de Cristo, derramado en amor por nosotros, estamos libres de la condenaci—n de la ley.

 

Y San Pablo establecer‡ el nivel de peligro que hab’a en coquetear otra vez, con los elementos del pacto antiguo.

 

2-3) He aqu’, yo Pablo os digo que si os circuncid‡is, de nada os aprovechar‡ Cristo.  Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que est‡ obligado a guardar toda la ley.

 

En los cap’tulos anteriores, vimos la manera en que los opositores de Pablo avanzaban su amenaza.

 

Hechos 15:1    Entonces algunos que ven’an de Judea ense–aban

a los hermanos: Si no os circuncid‡is conforme al rito de MoisŽs, no podŽis ser salvos.

 

Y esto causaba gran confusi—n, poniendo la trayectoria entera de la fe Cristiana en peligro.

 

Pero como te—logo bien preparado, San Pablo sab’a c—mo reaccionar.

 

Y antes de entrar en sus exhortaciones, se dedicaba mucho texto a su autoridad en Cristo, para corregir lo que ha pasado.

 

Y en toda realidad, sus almas estaban en peligro.

 

4) De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justific‡is; de la gracia habŽis ca’do.

 

Si en vez de poner su confianza en la muerte de Cristo, si no estaban gloriando en la cruz, con gratitud por una salvaci—n que ellos mismos jam‡s pudieron efectuar, entonces, aun si han sido bautizados, pausa han ca’do de la gracia.

 

5) Pues nosotros por el Esp’ritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesśs ni la circuncisi—n vale algo, ni la incircuncisi—n, sino la fe que obra por el amor.

 

La circuncisi—n, con todos sus dem‡s ritos, ya no importaba, ni la incircuncisi—n era superior, sino que lo importante era la fe, una fe que obraba por el amor.

 

Lo importante era depositar su fe, su confianza en Cristo, y despuŽs vivir en el gran amor que produc’a el Santo Esp’ritu de Dios.  Y esta es la libertad a que hemos sido llamados.

 

Y francamente, es importante entender algo de las sanas doctrinas, porque si andamos en la ignorancia, habr‡ siempre hombres inescrupulosos que aprovechar‡n de los hermanos ingenuos y toca a nosotros estudiar con diligencia, y ayudar a los que son menos preparados.

 

7) Vosotros corr’ais bien; ŔquiŽn os estorb— para no obedecer a la verdad?

 

Esto es como una lamentaci—n.  Porque estos hermanos empezaron muy bien, con la sana doctrina, con el amor y la paz en sus vidas, pausa, pero ahora, por esa intrusi—n de error, de juda’smos, toda la iglesia estaba estorbada.

 

8) Esta persuasi—n no procede de aquel que os llama.

 

Esto fue una invitaci—n a ellos a analizar, de donde vino todo esto.  No vino de Dios.  No vino de los ap—stoles que eran bien fundados en la fe.

 

Es que todo esto vino del enemigo, que empleaba a los hombres ambiciosos de reconocimiento.  Como dice enÉ

 

Judas 16  Estos son murmuradores, querellosos, que andan

segśn sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

 

Y Pablo va a hablar mucho en su contra.

 

9) Un poco de levadura leuda toda la masa.

 

Esto mostraba que su tolerancia no era sabia.  Una vez empezando el error, el error puede afectar a muchos, como Cristo dijo enÉ

 

Apocalipsis 2:20     Pero tengo unas pocas cosas contra ti:

que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, ense–e y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ’dolos.

 

Es que la tolerancia no es una virtud, cuando permita grandes da–os en la casa de Dios, y tambiŽn enÉ

 

Tito 3:10 Al hombre que cause divisiones,

          despuŽs de una y otra amonestaci—n desŽchalo.

 

El liderazgo puede tener cierta paciencia, pero cuando toda la obra est‡ en peligro, tienen que responder con contundencia.

 

No es amor, permitir que la contaminaci—n crezca y crezca.

10) Yo conf’o respecto de vosotros en el Se–or, que no pensarŽis de otro modo; mas el que os perturba llevar‡ la sentencia, quienquiera que sea.

 

No importa si la persona es muy popular, una celebridad, un rico, un poderoso en el gobierno, uno que ha avanzado mucho en el mundo acadŽmico.

 

Cuando es una amenaza a la salvaci—n de muchos, el liderazgo tiene que reaccionar.

 

Y para debilitar la posici—n de Pablo, parece que alguien dijo que hasta Pablo estaba llamando a los hermanos griegos a la circuncisi—n.

 

11) Y yo, hermanos, si aśn predico la circuncisi—n, Ŕpor quŽ padezco persecuci—n todav’a? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz.

 

Para los jud’os, confiar en la cruz de Cristo era un tropiezo, como dice enÉ

 

1 Corintios 1:23     Pero nosotros predicamos a Cristo

crucificado, para los jud’os ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura.

 

Seguramente los hermanos falsos dijeron que Pablo estaba ense–ando el mismo que ellos, pero para probar que esto era absurdo, Pablo preguntaba, Ŕpor quŽ padezco persecuci—n?

 

Es que los jud’os estaban en su contra porque Pablo ense–aba el opuesto.

 

Y Pablo era un poco furioso por todo esto.

 

12) !!Ojal‡ se mutilasen los que os perturban!

 

Esto es algo dr‡stico, como que dice que en vez de estar circuncidados, serian mejor que se cortan mas.

 

Pero en otras idiomas, esto est‡ traducido, como ellos siendo cortados de la iglesia, o hasta cortados de la tierra.

 

Y claro, Pablo no hablaba as’ todo el tiempo, sino que esto era un caso extremamente grave y las almas de muchos estaban en juego.

 

13) Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no usŽis la libertad como ocasi—n para la carne, sino serv’os por amor los unos a los otros.

 

Ahora el punto va a cambiar un poco.  Es que sus opositores preguntaban que si la fe Cristiana iba a abandonar los ritos de MoisŽs, pausa entonces que iban a poner en su lugar.

 

Y los jud’os levantan la misma queja hoy en d’a, en los debates, entre jud’os Cristianos y los que rechazan a su Mes’as.

 

La sugerencia es que si se tiran la ley de MoisŽs a un lado, entonces Ŕcomo van a vivir, que moralidad van a precitar?

 

Y es un argumento poderoso en nuestros tiempos porque muchos Cristianos vivan de manera muy semejante a los mundanos. 

 

Pero la realidad es que Pablo no estaba abandonando toda la moralidad de la ley, sino las sombras, los tipos, lo que Pablo llamaba Ňlos dŽbiles y pobres rudimentosÓ en el capitulo anterior.

 

G‡latas 4:9    Mas ahora, conociendo a Dios, o m‡s bien,

siendo conocidos por Dios, Ŕc—mo es que os volvŽis de nuevo a los dŽbiles y pobres rudimentos, a los cuales os querŽis volver a esclavizar?

 

Y estos dŽbiles y pobres rudimentos eran cumplidos en la vida y la muerte de Cristo.   Y de estos hemos sido llamados a la libertad.

 

Pero esto no quiere decir que hemos abandonado toda moralidad.  Pablo dijo en otro lugar.

 

1 Corintios 7:19     La circuncisi—n nada es, y la

incircuncisi—n nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.

 

Y los mandamientos de Dios, aun est‡n vigentes, y nos informan de la manera de agradar a Dios en esa nueva libertad.

 

14) Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti mismo.

 

Y esto es algo bien valioso, aprender que hay una relaci—n maravillosa entre la ley, y el amor.

 

Romanos 13:8-9 No deb‡is a nadie nada, sino el amaros unos a

otros; porque el que ama al pr—jimo, ha cumplido la ley.

 

Porque: No adulterar‡s, no matar‡s, no hurtar‡s, no dir‡s falso testimonio, no codiciar‡s, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti mismo.

 

La ley, aparte de los ritos antiguos, nos ense–a los aspectos del amor.  Y con esa informaci—n, podemos vivir en la libertad cada vez mas.

 

Estaremos libres de las trampas de la carne, los resentimientos, las contiendas, las envidias, como veremos muy pronto.

 

15) Pero si os mordŽis y os comŽis unos a otros, mirad que tambiŽn no os consum‡is unos a otros.

 

Y esto es lo que pasa con una iglesia llena de doctrinas falsas.  La Verdad producir‡ un ambiente sano, c—modo, rico y prospero, pero el error, tarde o temprano producir‡ la contienda.

 

Y dice aqu’ San Pablo que en vez de vivir como hermanos, en un refugio, lejos de la carnalidad del mundo, estaremos como las bestias de la selva.

 

16) Digo, pues: Andad en el Esp’ritu, y no satisfag‡is los deseos de la carne.

 

Y esto es el secreto, Cristo en vosotros la esperanza de Gloria. 

 

Nosotros no tenemos el poder de realmente resistir las tentaciones de la carne, pero con Cristo, viviendo dentro de tu ser, ser‡ lo mas natural.

 

16) Digo, pues: Andad en el Esp’ritu, y no satisfag‡is los deseos de la carne.

 

ŔPero como hago esto?  pausa 

Pues hay que rogar a Cristo a tomar control. 

 

Hay que orar por toda la armadura de Dios.

 

Hay que vivir en la palabra y en la oraci—n.

 

Hay que pasar tu tiempo con otros hermanos, hermanas en la santa confraternidad, el compa–erismo divino.

 

Pero si esto es tu deseo, lo puedes conseguir.

 

Juan 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendr‡ a m’;

          y al que a m’ viene, no le echo fuera.

 

Solamente tienes que pedir la presencia del Esp’ritu Santo en tu vida, y Dios responder‡.  Tu tienes una gran promesa.

 

Lucas 11:13    Pues si vosotros, siendo malos, sabŽis dar

buenas d‡divas a vuestros hijos, Ŕcu‡nto m‡s vuestro Padre celestial dar‡ el Esp’ritu Santo a los que se lo pidan?

 

Y tu quieres pedir esto, esta noche terminando el servicio, habr‡ una oportunidad de pasar adelante y pedir precisamente por esto, que Dios tome el control de tu vida, para escapar de las trampas de la carne.

 

Debe ser nuestro deseo ardiente, estar libres de estas trampas de la carne.

 

ŔPero que son estas trampas de la carne?  pausa

 

En un momento Pablo nos dar‡ una lista.

 

17) Porque el deseo de la carne es contra el Esp’ritu, y el del Esp’ritu es contra la carne; y Žstos se oponen entre s’, para que no hag‡is lo que quisiereis.

 

Estamos en una lucha.  Las escrituras dicen que ya somos santos, pero la naturaleza pecaminosa aun busca maneras de ganar el control.

 

Y por esto vivimos luchando con los deseos carnales.  Pero hay promesas, muchas promesas de que podemos ganar en esta batalla.

 

 

 

18) Pero si sois guiados por el Esp’ritu, no est‡is bajo la ley.

 

Otra vez, esta es nuestro meta, nuestro deseo, vivir con el santo Esp’ritu de Dios, guiando nuestras decisiones, para que la vida santa se convierta en algo natural para nosotros, y las trampas de la carne sean cada vez mas repugnantes para nosotros.

 

ŔPero que son estas trampas de la carne, espec’ficamente?

Pues, Pablo nos dir‡.  ÁY hay muchas!

 

19-21) Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicaci—n, inmundicia, lascivia, idolatr’a, hechicer’as, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herej’as, envidias, homicidios, borracheras, org’as, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredar‡n el reino de Dios.

 

Y los que practican estas cosas, no una vez del pasado sino que si esto es el tono de tu vida ahora, estas obras de la carne pueden arrastrar te al infierno.

 

Y es duro en nuestros tiempos, porque en la lista veamos:

Adulterio, fornicaci—n, inmundicia, lascivia, y muchos desean poner la palabra ŇamorÓ sobre estos.

 

A veces dicen de los amantes que hicieron el amor.  Pero no es amor sino una obra de la carne.

 

Entre los homosexuales, intentan llamar sus relaciones el amor, pero no es amor, sino que una obra extendida de la carne que puede arrastrar uno al infierno, si no se llegan a arrepentir se con toda sinceridad.

 

Habla de las hechicer’as, pero no si era algo que pas— en tu vida a–os atr‡s pero ahora te la renuncias, pausa pero si esto aun es parte de tu vida presente, cuidado, porque est‡s en gran peligro.

 

Y antes de continuar, vamos a mirar una vez mas a la lista, conociendo que el d’a de la Santa Cena viene en dos d’as.

 

 

 

19-21) Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicaci—n, inmundicia, lascivia, idolatr’a, hechicer’as, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herej’as, envidias, homicidios, borracheras, org’as, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredar‡n el reino de Dios.

 

Si estas son caracter’sticas de tu vida presente, tal vez debes de pensar dos veces antes de participar en la Santa Cena este domingo.  pausa

 

Pero Pablo tiene otra lista tambiŽn, que confirma la realidad de Cristo dentro de nosotros.  Y muchos hasta han memorizado esta lista.

 

22-23) Mas el fruto del Esp’ritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

 

La mansedumbre es la humildad, y la templanza es el dominio propio.  Y si tu andas avanzando en estos, sabes que el Santo Esp’ritu de Dios est‡ tomando su residencia dentro de tu ser.

 

24) Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

 

Hay muchos hermanos en muchas iglesias alrededor del mundo, y se asistan por muchas razones.  Algunos son Cristianos en nombre solamente, que se llama el nominalismo, o formalismo.

 

Otros son hip—critas.  Pero los que realmente son de Cristo, han crucificado la carne, o est‡n en el proceso de matar las influencias de la carne en sus vidas.

 

25) Si vivimos por el Esp’ritu, andemos tambiŽn por el Esp’ritu.

 

Esta es la vida Cristiana, siempre rogando por el poder de lograr la victoria, siempre aprendiendo, siempre dando gracias.

 

Y siempre tratando de mantener la humildad.

 

 

 

 

26) No nos hagamos vanagloriosos, irrit‡ndonos unos a otros, envidi‡ndonos unos a otros.

 

La paz, la tranquilad de la iglesia es muy importante, y es muy valiosa.  Cuando vienen nuevas familias a unirse con nosotros, debe ser nuestro objetivo recibir las en un ambiente sana, segura y fruct’fera, lejos de las obras de la carne.

 

*-------------------------- Conclusi—n ---------------------

 

Bueno, hermano despuŽs de escuchar la lista de las obras de la carne, y la lista de los frutos del esp’ritu, si te sientes como que realmente no est‡s avanzando en tu escape de la carne, si te sientes como que en realidad no estas tan libre que Pablo nos ha llamado, en este libroÉ

 

Puedes pasar adelante, en unos momentos y oraremos por esa promesa del Esp’ritu Santo, para que se tome su residencia en tu vida, llamando te fuertemente, a la libertad.

 

Vamos a Orar